Abandoning Ourselves into the Hands of God

Trusting God means making a conscious decision to place ourselves into His hands. We abandon ourselves to God the Father, Son, and Holy Spirit.  There are different ways to express this entrustment to God. There are acts of consecration that can be done in a formal way. Several blesseds and saints have passed on prayers to express this total commitment.  As we draw closer to holy week, I share below a few prayers that have made a significant impact and proven popular with the faithful.

 

In one of my recent retreat talks, I preached on the Prayer of Abandonment by Blessed Charles de Foucald. Blessed Charles composed this prayer as a young trappist. Later in life, he felt called to live a simple life as a hermit in the Sahara Desert, while also lovingly identifying with and serving the community near him. He was martyred in 1916.

 

“Prayer of Abandonment” (Blessed Charles de Foucauld)

Father,

I abandon myself into your hands;

do with me what you will.

Whatever you may do, I thank you:

I am ready for all, I accept all.

 

Let only your will be done in me,

and in all your creatures—

I wish no more than this, O Lord.

 

Into your hands I commend my soul:

I offer it to you with all the love of my heart,

for I love you, Lord, and so need to give myself,

to surrender myself into your hands without reserve,

and with boundless confidence,

for you are my Father. Amen.

 

As part of spiritual exercise, Saint Ignatius of Loyola gave us the “Suscipe” (from the Latin word “receive”):

 

Take, O Lord, and receive my entire liberty, my memory, my understanding and my whole will. All that I am and all that I possess, Thou hast given me: I surrender it all to Thee to be disposed of according to Thy will. Give me only Thy love and Thy grace; with these I will be rich enough and will desire nothing more. Amen.

 

Of course, one does not need to recite such prayers to make an act of entrustment to God. A very simple prayer of abandonment is found in the Divine Mercy Devotion, with the expression: “Jesus, I Trust in You!” You can use your own words, in the way that most expresses your desire to give yourself completely to God.

 

Our model is the Blessed Mother who gave an unreserved “yes” to the will of God at the Annunciation (Luke 1:38), which we celebrate this week. Her “fiat” (Latin for “let it be done”) to the Holy Spirit led to the incarnation of Jesus.  St. Joseph also accepted the will of God following his nighttime annunciation in a dream (Mt 1:20).

 

As we draw closer to Holy Week I invite you to pray one of these prayers, or one that spontaneously arises in your heart.  Giving a complete “yes” to God is the best decision you’ll ever make.

 

Your servant,

The Most Reverend Robert J. McClory

Bishop

Diocese of Gary

 

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Abandonémonos a nosotros mismos en las manos de Dios

 

Confiar en Dios significa tomar la decisión de ponernos en sus manos. Nos abandonamos a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hay diferentes formas de expresar esta encomienda a Dios. Hay actos de consagración que se pueden realizar de forma formal. Varios beatos y santos han transmitido oraciones para expresar este compromiso total. A medida que nos acercamos a la Semana Santa, comparto a continuación algunas oraciones que han tenido un impacto significativo y han demostrado ser populares entre los fieles.

 

En una de mis charlas recientes en un retiro, prediqué sobre la Oración de Abandono del Beato Charles de Foucald. El beato Carlos compuso esta oración cuando era un joven trapense. Más adelante en la vida, se sintió llamado a vivir una vida sencilla como ermitaño en el desierto del Sahara, al mismo tiempo que se identificaba con amor y prestaba servicio a la comunidad cercana a él. Fue martirizado en 1916.

 

“Oración del abandono” (Beato Carlos de Foucauld)

Padre,

Me entrego en tus manos;

haz de mi lo que quieras.

Sea lo que sea, te agradezco,

estoy listo para todo, y dispuesto todo.

Que se haga en mí solo tu voluntad,

y en todas tus criaturas-

No deseo más que esto, Señor.

En tus manos encomiendo mi alma:

Te la ofrezco con todo el amor de mi corazón,

porque te amo, Señor, y por eso necesito darme,

entregarme en tus manos sin reservas,

y con una confianza ilimitada,

porque tú eres mi Padre. Amén

 

Como parte del ejercicio espiritual, San Ignacio de Loyola nos dio el “Suscipe” (de la palabra latina “recibir”):

 

Toma, Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad. Todo lo que soy y todo lo que poseo, me lo has dado: te lo entrego todo para que lo dispongas según tu voluntad. Dame solo, tu amor y tu gracia; con estos seré lo suficientemente rico y no desearé nada más. Amén.

 

Por supuesto, no es necesario recitar tales oraciones para hacer un acto de encomienda a Dios. Una muy sencilla oración de abandono se encuentra en la Devoción de la Divina Misericordia, con la expresión: "¡Jesús, en Ti confío!" Puede usar sus propias palabras, de la manera que más exprese su deseo de entregarse completamente a Dios.

Nuestro modelo es la Santísima Madre que dio un “sí” sin reservas a la voluntad de Dios en la Anunciación (Lucas 1:38), que celebramos esta semana. Su "fiat" (en latín "hágase") al Espíritu Santo llevó a la encarnación de Jesús. San José también aceptó la voluntad de Dios después de su anunciación nocturna en un sueño (Mt 1:20).

 

A medida que nos acercamos a la Semana Santa, los invito a rezar una de estas oraciones, o una que surja espontáneamente en su corazón. Dar un “sí” completo a Dios es la mejor decisión que jamás tomará

 

Tu siervo,

El Reverendísimo Robert J. McClory

Obispo de la

Diócesis de Gary