Jesus is Risen! Rejoice and share the Good News!

Dear brothers and sisters in Christ:

 

Happy Easter! Today we celebrate the signature moment in all of human history. Jesus died for our sins and has risen from the dead. We can turn to him to receive his mercy and compassion. As we receive his love, we grow in joy, and should feel a natural desire to share Jesus with others.

We have certainly been through a challenging year: COVID, the exposure of racial wounds, civic unrest, and the disruption of our regular patterns of life. During all this, Jesus is still with us. He has not abandoned us, rather, he is near. This Easter Season we should draw ever closer to Him. He longs to be with us, to transform us in His love.

 

Pope Francis describes this renewal as follows:

The Joy of the Gospel fills the hearts and lives of all who encounter Jesus. Those who accept his offer of salvation are set free from sin, sorrow, inner emptiness and loneliness. With Christ joy is constantly born anew.” (Pope Francis, Evangelii Gaudium #1)

We need joy. Our world needs joy. Now is the time to open our hearts to the joy Jesus offers to us. It doesn’t mean we are free of problems or concerns. Amid whatever situations we face, Easter gives us a reason for joy. We know that Christ has won the victory over death. Victory is assured. Our job is to live in the light of that truth and bring others closer to Jesus.

 

The word “evangelization” can be intimidating. We might think we need perfect theological answers if we are going to share our faith. That’s not true. We simply need to share with others the difference Jesus has made in our lives, give an example of how he has helped us, and perhaps offer to pray with someone. We let others know that if we have any joy – it’s from knowing the love of Jesus. It’s not too complicated to share with others that we are in love and the one with whom we are in love is Jesus. Here’s how Pope Francis explains our motivation for evangelization and how to enliven our enthusiasm to share Jesus with others:

 

The primary reason for evangelizing is the love of Jesus which we have received, the experience of salvation which urges us to ever greater love of him. What kind of love would not feel the need to speak of the beloved, to point him out, to make him known? If we do not feel an intense desire to share this love, we need to pray insistently that he will once more touch our hearts. We need to implore his grace daily, asking him to open our cold hearts and shake up our lukewarm and superficial existence. Standing before him with open hearts, letting him look at us, we see that gaze of love which Nathaniel glimpsed on the day when Jesus said to him: ‘I saw you under the fig tree’ (Jn 1:48). How good it is to stand before a crucifix, or on our knees before the Blessed Sacrament, and simply to be in his presence! How much good it does us when he once more touches our lives and impels us to share his new life!” (Pope Francis, Evangelii Gaudium 264.)

 

May Jesus fill your heart with love. May he give you a joy that can’t be contained but must be shared with others. Happy Blessed Easter Season!

 

Your servant,

The Most Reverend Robert J. McClory

Bishop

Diocese of Gary

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¡Jesús ha Resucitado! ¡Regocíjate y comparte la buena nueva!

 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

 

¡Felices Pascuas! Hoy celebramos el momento emblemático de toda la historia de la humanidad. Jesús murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos. Podemos acudir a Él para recibir su misericordia y compasión. Al recibir su amor, crecemos en la alegría y debemos sentir un deseo natural de compartir a Jesús con los demás.

 

Ciertamente hemos pasado por un año desafiante: COVID, expuestos a heridas raciales, disturbios cívicos y la interrupción del ritmo de nuestra vida. Durante todo esto, Jesús aún está con nosotros. No nos ha abandonado, más bien está cerca. En este tiempo de Pascua debemos acercarnos cada vez más a Él. Anhela estar con nosotros, para transformarnos en Su amor.

 

El Papa Francisco describe esta renovación de la siguiente manera: “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría.” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium # 1)

 

Necesitamos alegría. Nuestro mundo necesita alegría. Ahora es el momento de abrir nuestro corazón a la alegría que Jesús nos ofrece. No significa que estemos libres de problemas o preocupaciones. En medio de cualquier situación a la que nos enfrentemos, la Pascua nos da un motivo de alegría. Sabemos que Cristo ganó la victoria sobre la muerte. La victoria está asegurada. Nuestro trabajo es vivir a la luz de esa verdad y acercar a otros a Jesús.

 

La palabra "evangelización" puede resultar intimidante. Podríamos pensar que necesitamos respuestas teológicas perfectas si vamos a compartir nuestra fe. Eso no es cierto. Simplemente necesitamos compartir con otros la diferencia que Jesús ha hecho en nuestras vidas, dar un ejemplo de cómo nos ha ayudado y quizás ofrecernos a orar con alguien. Les hacemos saber a los demás que, si tenemos alegría, es por conocer el amor de Jesús. No es demasiado complicado compartir con los demás que estamos enamorados y de quien estamos enamorados es Jesús. Así es como el Papa Francisco explica nuestra motivación para la evangelización y cómo avivar nuestro entusiasmo por compartir a Jesús con los demás:

 

“La primera motivación para evangelizar es el amor de Jesús que hemos recibido, esa experiencia de ser salvados por Él que nos mueve a amarlo siempre más. Pero ¿qué amor es ese que no siente la necesidad de hablar del ser amado, de mostrarlo, de hacerlo conocer? Si no sentimos el intenso deseo de comunicarlo necesitamos detenernos en oración para pedirle a Él que vuelva a cautivarnos. Nos hace falta clamar cada día, pedir su gracia para que nos abra el corazón frio y sacuda nuestra vida tibia y superficial. Puestos ante Él con el corazón abierto, dejando que Él nos contemple, reconocemos esa mirada de amor que descubrió Natanael el día que Jesús se hizo presente y le dijo: "cuando estabas debajo de la higuera, te vi" (Jn 1:48). ¡Qué dulce es estar de frente a un crucifijo, o de rodillas delante del Santísimo, y simplemente ser ante sus ojos! ¡Cuánto bien nos hace dejar que Él vuelva a tocar nuestra existencia y nos lance a comunicar su vida nueva!” (Papa Francisco, Evangelii Gaudium 264.)

 

Que Jesús llene de amor tu corazón. Que te dé una alegría que no se puede contener, pero que se debe compartir con los demás. ¡Feliz Pascua de Resurrección!

 

Tu siervo,

 

El Reverendísimo Robert J. McClory

Obispo

Diócesis de Gary