A New Experience of Synod

     In May, our Holy Father, Pope Francis, announced that a Synod of Bishops will gather in 2023 to focus on the nature of the Church’s synodal calling. As a prelude to this event, the Holy Father has invited all dioceses of the world to enter into a synodal process beginning on October 17, 2021.

     Now, the word “synodality” is not one we typically use in everyday speech.  It pertains to decision-making in the Church, but it’s more than that.  As Pope Francis has made clear, synodality refers to our “way of being Church.”  Drawing on ancient roots reclaimed by the Church at the Second Vatican Council, the Holy Father describes synodality in spiritual terms.  In the words of the Second Vatican Council, we are the “people of God,” all of whom are called to holiness and all of whom are challenged – in the words of Matthew’s Gospel – to “go make disciples.”

     I welcome this invitation for three reasons.  First, it provides an opportunity to revisit and reenergize several mission priorities that emerged out of our 2017 Synod.  Like so many other aspects of our lives, the dynamic pursuit of these priorities was interrupted by the COVID-19 pandemic.  While the pandemic is not yet ended, this experience provides a new lens through which to reexamine the wisdom that emerged out of our 2017 Synod.  We do not intend to replicate the same process from Synod ’17 but intend to build upon that historic synod.

     Second, Pope Francis has made it clear that synodality isn’t an end itself.  Synodalilty – again, our way of being Church – is for a purpose.  We come together as the people of God to share our wisdom so that we can advance the Church’s mission in the world. 

     At a personal level, this aligns well with my episcopal motto: Iesum Dominum Praedicamus, which is drawn from Paul’s Second Letter to the Corinthians: “We proclaim Jesus Christ as Lord and ourselves as your servants for Jesus’ sake.”  It aligns, too, with a message shared by Archbishop Christophe Pierre, the Papal Nuncio to the United States, on the occasion of my ordination as your bishop: “The Holy Father wants a missionary Church, and His Holiness is counting on you to lead the people of the Diocese of Gary to be both disciples and missionaries.”  As you can imagine, I take these words very seriously!  It now animates my calling as your bishop.

     Third, this new experience of synodality should enable us to examine – perhaps at a deeper level – the very nature of missionary discipleship.  We are fortunate that our Sunday Gospel readings in the coming liturgical year will be drawn from Luke’s Gospel, the “Gospel of hospitality.” Luke’s Gospel, together with its sequel, the Acts of the Apostles, feature the work of the Holy Spirit most explicitly.  As we shall see, many lessons can be drawn from Luke as we seek to fulfill our missionary mandate. We will be very blessed, indeed, to journey with Luke as the coming year unfolds.

     I very much look forward to journeying with you as we respond together to Pope Francis’ invitation into a new experience of comm, participation, and mission. Stay tuned! More to follow!

 

Your servant,

The Most Reverend Robert J. McClory

Bishop

Diocese of Gary

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Una nueva experiencia del Sínodo

 

     En mayo, nuestro Santo Padre, el Papa Francisco, anunció que un Sínodo de Obispos se reunirá en 2023 para centrarse en la naturaleza del llamado sinodal de la Iglesia. Como preludio de este evento, el Santo Padre ha invitado a todas las diócesis del mundo a entrar en un proceso sinodal que comenzará el 17 de octubre de 2021.

     Ahora bien, la palabra "sinodalidad" no es una que usamos normalmente en el habla cotidiana. Se trata de la toma de decisiones en la Iglesia, pero es más que eso. Como ha dejado claro el Papa Francisco, la sinodalidad se refiere a nuestra "forma de ser Iglesia". Basándose en las raíces antiguas reclamadas por la Iglesia en el Concilio Vaticano II, el Santo Padre describe la sinodalidad en términos espirituales. En palabras del Concilio Vaticano II, somos el "pueblo de Dios", todos los cuales están llamados a la santidad y todos son desafiados, en las palabras del Evangelio de Mateo, a "ir y hacer discípulos".

     Doy la bienvenida a esta invitación por tres razones. Primero, brinda la oportunidad de revisar y revitalizar varias prioridades de la misión que surgieron de nuestro Sínodo de 2017. Como tantos otros aspectos de nuestras vidas, la búsqueda dinámica de estas prioridades fue interrumpida por la pandemia de COVID-19. Si bien la pandemia aún no ha terminado, esta experiencia proporciona un nuevo lente a través del cual reexaminamos la sabiduría que surgió de nuestro Sínodo de 2017. No tenemos la intención de replicar el mismo proceso del Sínodo '17, pero tenemos la intención de construir sobre ese sínodo histórico.

     En segundo lugar, el Papa Francisco ha dejado en claro que la sinodalidad no es un fin en sí misma. La sinodalidad, una vez más, es nuestra forma de ser Iglesia, tiene un propósito. Nos unimos como pueblo de Dios para compartir nuestra sabiduría para que podamos avanzar en la misión de la Iglesia en el mundo.

     A nivel personal, esto se alinea bien con mi lema episcopal: Iesum Dominum Praedicamus, que se extrae de la Segunda Carta de Pablo a los Corintios: "Proclamamos a Jesucristo como Señor y a nosotros mismos como sus siervos por amor de Jesús". También se alinea con un mensaje compartido por el arzobispo Christophe Pierre, el nuncio papal en los Estados Unidos, con motivo de mi ordenación como su obispo: “El Santo Padre quiere una Iglesia misionera, y Su Santidad cuenta con usted para dirigir que la gente de la Diócesis de Gary sea tanto discípulos como misioneros”. Como puedes imaginar, ¡me tomo estas palabras muy en serio! Ahora anima mi vocación como obispo.

     En tercer lugar, esta nueva experiencia de sinodalidad debería permitirnos examinar, quizás a un nivel más profundo, la naturaleza misma del discipulado misionero. Somos afortunados de que nuestras lecturas dominicales del Evangelio del próximo año litúrgico se basarán en el Evangelio de Lucas, el "Evangelio de la hospitalidad". El Evangelio de Lucas, junto con su secuela, los Hechos de los Apóstoles, presenta la obra del Espíritu Santo de la manera más explícita. Como veremos, se pueden extraer muchas lecciones de Lucas a medida que buscamos cumplir con nuestro mandato misionero. Seremos muy bendecidos, de hecho, de viajar con Luke a medida que avanza el próximo año.

     Tengo muchas ganas de viajar con ustedes mientras respondemos juntos a la invitación del Papa Francisco a una nueva experiencia de comunión, participación y misión. ¡Manténganse al tanto! ¡Para seguir más información!

 

Tu siervo,

El Reverendísimo Robert J. McClory

obispo

Diócesis de Gary

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