Pentecost: Empowered by the Holy Spirit

Dear brothers and sisters in Christ:

 

      Confirmation season is in full swing. I enjoy traveling throughout the diocese to confirm our young people and pray for the outpouring of the Holy Spirit. As we celebrate Pentecost, it’s a good time to reflect on the role of the Holy Spirit in our lives.

      While the sacrament of confirmation is conferred only once, the power of the sacrament – which is the power of the Holy Spirit – should be a deeper part of our life from that time forward. All of us who have been confirmed are not only given more of the Holy Spirit, but we are also entrusted with a life-long mission. The Holy Spirit gives us the gifts to be disciples and missionaries.

      Here is how the Catechism describes the effects of the sacrament of confirmation:

     "By the sacrament of confirmation, [the baptized] are more perfectly bound to the Church and are enriched with a special strength of the Holy Spirit. Hence they are, as true witnesses of Christ, more strictly obliged to spread and defend the faith by word and deed." (Catechism of the Catholic Church, par. 1285)

      This means that with the fuller outpouring of the Holy Spirit in confirmation, we are strengthened to share the Good News of Jesus. We are his witnesses by what we say and what we do.

      In the account of Pentecost in the Acts of the Apostles, we read of a distinct before and after. Before the outpouring of the Holy Spirit, the disciples were timid and somewhat confused. After Pentecost, they were given the power of the Holy Spirit to give them the full confidence to be missionaries.

      In our lives, we should call upon the Holy Spirit daily to guide and strengthen us so that we can be true witnesses. Saint Ambrose has a beautiful passage in which he encourages us to not forget the Holy Spirit which we have received:

     “Recall then that you have received the spiritual seal, the spirit of wisdom and understanding, the spirit of right judgment and courage, the spirit of knowledge and reverence, the spirit of holy fear in God's presence. Guard what you have received. God the Father has marked you with his sign; Christ the Lord has confirmed you and has placed his pledge, the Spirit, in your hearts.” (St. Ambrose, Catechism of the Catholic Church, par. 1303)

      Please join me in praying for all those who have been and will be confirmed during this season. Pray, also, that all of us who have been confirmed will call upon the Holy Spirit daily to be true witnesses of Jesus by word and deed.

      Happy Pentecost!

 

Your servant,

Most Reverend Robert J. McClory

Bishop

Diocese of Gary

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Pentecostés: Con el poder del Espíritu Santo

 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

 

       La temporada de confirmaciones está en pleno apogeo. Me gusta viajar por toda la diócesis para confirmar a nuestros jóvenes y rezar por la efusión del Espíritu Santo. Al celebrar Pentecostés, es un buen momento para reflexionar sobre el papel del Espíritu Santo en nuestras vidas.

       Aunque el sacramento de la confirmación se confiere una sola vez, el poder del sacramento -que es el poder del Espíritu Santo- debería ser una parte más profunda de nuestra vida a partir de ese momento. Todos los que hemos sido confirmados no sólo recibimos más del Espíritu Santo, sino que también se nos confía una misión para toda la vida. El Espíritu Santo nos da los dones para ser discípulos y misioneros.

Así es como el Catecismo describe los efectos del sacramento de la confirmación:

     "Por el sacramento de la confirmación, [los bautizados] se vinculan más a la Iglesia y se enriquecen con una fuerza especial del Espíritu Santo. De ahí que, como verdaderos testigos de Cristo, se vean más obligados a difundir y defender la fe con la palabra y con las obras". (Catecismo de la Iglesia Católica, par. 1285)

       Esto significa que, con la efusión más plena del Espíritu Santo en la confirmación, somos fortalecidos para compartir la Buena Nueva de Jesús. Somos sus testigos por lo que decimos y hacemos.

       En el relato de Pentecostés en los Hechos de los Apóstoles, leemos un antes y un después distintos. Antes de la efusión del Espíritu Santo, los discípulos eran tímidos y estaban algo confundidos. Después de Pentecostés, recibieron el poder del Espíritu Santo que les dio la plena confianza para ser misioneros.

       En nuestras vidas, debemos invocar diariamente al Espíritu Santo para que nos guíe y fortalezca, de modo que podamos ser verdaderos testigos. San Ambrosio tiene un hermoso pasaje en el que nos anima a no olvidar el Espíritu Santo que hemos recibido:

" Recuerda, pues, que has recibido el sello espiritual, el espíritu de sabiduría y entendimiento, el espíritu de recto juicio y valor, el espíritu de conocimiento y reverencia, el espíritu de santo temor en la presencia de Dios. Guarda lo que has recibido. Dios Padre te ha marcado con su signo; Cristo el Señor te ha confirmado y ha puesto su prenda, el Espíritu, en tus corazones". (San Ambrosio, Catecismo de la Iglesia Católica, par. 1303)

       Por favor, únanse mí en la oración por todos los que han sido y serán confirmados durante esta temporada. Recen también para que todos los que hemos sido confirmados invoquemos diariamente al Espíritu Santo para ser verdaderos testigos de Jesús de palabra y de obra.

       ¡Feliz Pentecostés!

 

Tu siervo,

Reverendísimo Robert J. McClory

obispo

Diócesis de Gary