Call Upon Holy Angels During Lent

        We are blessed with a cathedral dedicated to the Holy Angels. Upon my first visit to the cathedral, I was struck by the carved image of an angel adjoining the cathedra (bishop’s chair).  The angel is positioned in such a way that it appears the angel is speaking into my ear as I sit upon the chair. The Holy Angels, while referring to all angels, is a specific title for the guardian angels. As your bishop, I pray that my guardian angel is whispering into my ear, giving me the wisdom and discernment of the Holy Spirit as I shepherd our local church.

        Since the Holy Angels are our diocesan patrons, we should honor and invoke them in a special way. Jesus was consoled by the Angels as part of his 40 days in the desert. We, too, should ask them to guide, console, and protect us during our 40 days of Lent.

        To inspire us, I share with you a few key passages from the Catechism of the Catholic Church to help us appreciate our angels and call upon them.

        Angels have been present since creation and throughout the history of salvation, announcing this salvation from afar or near and serving the accomplishment of the divine plan: they closed the earthly paradise; protected Lot; saved Hagar and her child; stayed Abraham's hand; communicated the law by their ministry; led the People of God; announced births and callings; and assisted the prophets, just to cite a few examples. Finally, the angel Gabriel announced the birth of the Precursor and that of Jesus himself.

        From the Incarnation to the Ascension, the life of the Word incarnate is surrounded by the adoration and service of angels. When God "brings the firstborn into the world, he says: 'Let all God's angels worship him.'" Their song of praise at the birth of Christ has not ceased resounding in the Church's praise: "Glory to God in the highest!" They protect Jesus in his infancy, serve him in the desert, strengthen him in his agony in the garden, when he could have been saved by them from the hands of his enemies as Israel had been. Again, it is the angels who "evangelize" by proclaiming the Good News of Christ's Incarnation and Resurrection. They will be present at Christ's return, which they will announce, to serve at his judgement. [Catechism of the Catholic Church, par 332-333.]

        Here is a simple traditional prayer often taught to children and prayed by many for the rest of their lives:

        Angel of God, my guardian dear,

        To whom God’s love commits me here,

        Ever this day be at my side,

        To light and guard, to rule and guide.

        Amen.

 

May the Holy Angels guard and guide all of the faithful in the Diocese of Gary.

 

Your servant,

The Most Reverend Robert J. McClory

Bishop

Diocese of Gary

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Invoquen a los Santos Ángeles durante la Cuaresma

 

        Estamos bendecidos con una catedral dedicada a los Santos Ángeles. En mi primera visita a la catedral, me llamó mucho la atención la imagen tallada de un ángel junto a la cátedra (silla del obispo). El ángel está colocado de tal manera que parece que el ángel me habla al oído mientras me siento en la silla. Los Santos Ángeles, aunque se refiere a todos los ángeles, es un título específico para los ángeles de la guarda. Como su obispo, oro para que mi ángel de la guarda susurre en mi oído, dándome la sabiduría y el discernimiento del Espíritu Santo mientras pastoreo nuestra iglesia local.

        Dado que los Santos Ángeles son nuestros patronos diocesanos, debemos honrarlos e invocarlos de una manera especial. Jesús fue consolado por los ángeles como parte de sus 40 días en el desierto. Nosotros también debemos pedirles que nos guíen, consuelen y protejan durante nuestros 40 días de Cuaresma.

        Para inspirarnos, les comparto algunos pasajes clave del Catecismo de la Iglesia Católica para ayudarnos a apreciar a nuestros ángeles e invocarlos.

        Los ángeles han estado presentes desde la creación y a lo largo de la historia de la salvación, anunciando esta salvación de lejos o de cerca y sirviendo a la realización del plan divino: cerraron el paraíso terrenal; salvó a Agar y a su hijo; detuvo la mano de Abraham; comunicaron la ley por su ministerio; dirigió al Pueblo de Dios; anuncian nacimientos y vocaciones; y asisten a los profetas, solo por citar algunos ejemplos. Finalmente, el ángel Gabriel anunció el nacimiento del Precursor y el del mismo Jesús.

        Desde la Encarnación hasta la Ascensión, la vida del Verbo encarnado está rodeada de la adoración y el servicio de los ángeles. Cuando Dios "Introduce a su Primogénito al mundo, dice: 'adórenle todos los ángeles de Dios'". Su canto de alabanza en el nacimiento de Cristo no ha cesado de resonar en la alabanza de la Iglesia: "¡Gloria a Dios en las alturas!" Protegen la infancia de Jesús, le sirven en el desierto, lo reconfortan en su agonía en el huerto, cuando Él habría podido ser salvado de las manos de sus enemigos como lo había sido Israel. De nuevo, son los ángeles los que "evangelizan" proclamando la Buena Nueva de la Encarnación y Resurrección de Cristo. Estarán presentes en el regreso de Cristo, que anunciarán, para servir en su juicio. [Catecismo de la Iglesia Católica, párr. 332-333.]

        Aquí hay una oración tradicional simple que a menudo se enseña a los niños y que muchos rezan por el resto de sus vidas:

 

        Ángel de Dios, mi querido guardián,

        A quien el amor de Dios me encomienda aquí,

        Siempre este día a mi lado

        ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname

        Amén

 

        Que los Santos Ángeles protejan y guíen a todos los fieles de la Diócesis de Gary.

 

Tu siervo,

El Reverendísimo Robert J. McClory

obispo

Diócesis de Gary

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