Sunday May 26, 2019
5:15 am

Nuestra participación en la misa – no hay mejor manera de comenzar el domingo, la semana

Espero que ustedes están disfrutando de este verano, su ritmo es más tranquilo y menos agitado que el resto del año. A menudo pienso en muchos de los países europeos donde la tradición es para unas vacaciones que disfrutamos mucho más largo. Una vida equilibrada es muy saludable.

      Dios habla a tal ritmo en el primer libro de la Biblia. En Génesis 2:1-3, Dios termina su trabajo de creación y "descansó" el séptimo día. Dios creó la creación con miras al sábado. El sábado está reservado para el descanso, el culto y adoración de Dios.

      Como el séptimo día concluye la obra de Dios de la creación, el domingo, el día de la Resurrección de Jesús, culmina la mayor obra de la redención. La celebración del día del Señor y su Eucaristía dominical está en el corazón de la vida de la Iglesia. Desde los tiempos apostólicos, la Eucaristía dominincal ha sido el fundamento de toda práctica cristiana. Por esta razón, los fieles han sido y están obligados a participar en la Eucaristía, a menos que se excusó por un motivo grave.

      Participación en la Eucaristía dominical ha sido el testimonio de pertenecer a y ser fiel a Cristo y a su Iglesia. Muchos de nosotros crecieron en una cultura religiosa y nunca habría pensado de desaparecidos la misa dominical. Nuestra sociedad secular nos anima a empujar a Dios desde el centro de nuestros corazones y el centro de nuestras vidas al borde de nuestras vidas. Deportes, fiestas, televisión y haciendo compras han convertido para algunos una prioridad mayor resultante sólo esporádica participación en misa, llevando eventualmente a la práctica de la participación en la misa dominical solamente raramente.

      Es bueno para reflexionar sobre el precioso don de la Eucaristía es para nosotros. La noche antes de morir, Jesús nos dio este don en la Última Cena. Él tomó el pan, lo rompió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen todos ustedes y coman de él; esto es mi cuerpo, que será entregado por ustedes"(Ms 14:22; Ls 22:19).

      Entonces Jesús tomó la copa de vino y les dijo: "Tomen esto, todos ustedes y beban de ella: esto es el cáliz de mi sangre, la sangre del nuevo y sempiterno convenio. Se derramará para uds. y para todos, para que los pecados sean perdonados"(vean 1 Cor 11:25).

      Cuando celebramos la Eucaristía, simbólicamente no recordamos la Última Cena ni le ofrecemos un nuevo sacrificio al Padre. Tenemos el privilegio de entrar en la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Recibimos la muy quien se ofreció a sí mismo por nosotros y por nuestra salvación. Recibimos su cuerpo que renunció para nosotros en la Cruz y su Sangre que derramó para el perdón de nuestros pecados.

      Jesús habló de la importancia de recibirlo en la misa: "Como me envió el Padre vivientey vivo por el Padre, así que me come vivirá por mí" (Jn 6:57). Jesús nos aseguran: "Verdaderamente, verdaderamente, os digo que, si no coméis la carne del hijo del hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida dentro de vosotros" (Jn 6:53). "Mi carne es comida de hecho, y mi sangre es bebida de hecho" (Jn 6:55).

      Cuando celebramos la misa, recordamos y otro que somos, es decir, un pueblo llamado a vivir nuestras vidas en unión con Jesús. Nuestra participación en la Santa Misa celebra nuestra identidad como uno con Jesús y con el otro en él e intensifica nuestra identidad. Como vamos a la deriva de la participación regular en el domingo Misa, debilitamos nuestra relación con e identificación con Jesús que es el único camino al Padre. Como somos menos castigados en Jesús, perdemos demasiado pronto el significado y propósito en la vida.

      El Papa Emérito Benedicto XVI habló sobre el efecto dinámico de nuestra participación en la misa dominical y nuestra recibir el cuerpo del Señor sobre toda nuestra vida: "Esta comunión representa un encuentro entre dos personas, que significa uno mismo permitiendo ser penetrado por la vida de quien es el Señor, quien es mi Creador y Redentor. El objetivo de esta comunión es asimilar mi vida en mi transformación y conformidad a aquel que está viviendo el amor. Implica la voluntad de seguir a Cristo, para seguir a quien va delante de nosotros."

            Queridos amigos, no hay mejor manera de empezar el domingo y la semana que nuestra participación activa en la Santa Misa. Es la mejor manera posible para expresar nuestro amor por Dios y nuestro amor por el otro. Tenemos mucha preocupación acerca de nuestra gente joven creciendo en la fe tibia. No podemos hacer nada mejor para ellos que llevarlos con nosotros cada domingo para esta celebración gozosa de nuestra identidad en Cristo que nos ama tanto que dio a sí mismo hasta la muerte para nosotros y ahora da a nosotros en la Eucaristía.

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