Thursday May 23, 2019
9:00 am

Respeto a todas las personas nos reta a proteger toda vida humana

Cada año el primer domingo de octubre, el domingo celebramos el Domingo del Respeto a la Vida. Papa Francisco a menudo nos insta a "¡Abrir sus corazones a la vida!" Su testimonio es tan conmovedor. Cuando viaja a través de las multitudes en la Plaza de San Pedro o en otros lugares como en el Día Mundial de la Juventud, a menudo se detiene para tomar a los bebés en sus brazos y darles un beso, para abrazar a los ancianos, los que son personas de otras capacidades, los muy pobres y adictos.


Como la Madre Teresa, Papa Francisco reconoce fácilmente el rostro de Jesús en aquellos que están al margen de la sociedad y él se esfuerza traer el amor compasivo de Jesús a ellos. A menudo insta a "salir de nosotros mismos" para ser más comprensivo, aceptando y amando a los demás.


Papa Francisco nos desafía a ser contracultural y avisa que no nos hagamos ídolos de pertenencias, dinero y poder. Mientras muchas veces somos tentados a ponernos en el centro de nuestras preocupaciones, Papa Francisco nos recuerda que nuestra fe nos quita del centro y pone a Dios y su amor en el núcleo de nuestro ser.


Jesús es verdaderamente la fuente de nuestra seguridad, fortaleza y esperanza. Es en la celebración de Jesús en el centro de nuestro corazón que encontramos alegría, consuelo, mansedumbre, coraje, serenidad y paz verdadera.


Jesús nos enseña que Dios es amor y Dios ama a cada persona a la existencia. Nosotros mismos y cada persona tienen intrínseca e incalculable valor porque Dios creó a cada uno de nosotros en su imagen por la efusión de su amor infinito e incondicional. En cambio, Dios le pidió que compartimos su amor con los demás, empezando por los más necesitados, los pobres, vulnerables, envejecidos, nonatos y aquellos que sufren de algún tipo de enfermedad o adicción.


Nuestro respeto por cada ser humano como un regalo de Dios, como sagrada e inviolable, nos desafía a proteger y respetar toda vida humana desde la concepción hasta la muerte natural. Nos desafía para promover leyes y políticas sociales que protegen la vida y promove la dignidad humana. Las leyes que legitimen el aborto, eutanasia, suicidio asistido y la destrucción de embriones humanos para fines de investigación son profundamente injusta e inmoral.


Nuestra cultura ha evolucionado a su actual disminuido respecto a la integridad de la vida humana a causa de un grave malentendido de la libertad. Libertad se ha convertido en casi un sinónimo de independencia, autonomía, el derecho de cada persona a decidir por sí mismo qué van a pensar, hacer y lo que ellos serán independientemente de la verdad sobre quiénes somos y lo que el plan de Dios es para nosotros. Por otro lado, Jesús, que es la verdad misma, nos enseña que la verdad nos hará libres (Juan 8:32).


Un ejemplo obvio de una noción retorcida de libertad y confundiendo la verdadera libertad para la independencia y la autonomía es un hombre quien es padre de un niño, pero no quiere tener nada que ver con la madre o el bebé. Otros ejemplos incluyen: el rechazo de aquellos que se interponga en nuestros planes o nos hacen sentir inseguros; impaciencia o intolerancia con el conductor frente a nosotros o a un colega que es lento para aprender nuevas habilidades; palabras duras con un cónyuge, hijo o padres ancianos que olvidó una tarea prometida. Tales comportamientos no nos da la libertad o licencia para tratar a individuos sin respeto ni bondad.


Como discípulos de Jesús, nos esforzamos para dar consuelo a los demás debido a su dignidad dada por Dios, aceptación, afirmación y amor incondicional. La ironía es que la verdadera felicidad, incluso en esta vida, se encuentra en dar de nosotros mismos generosamente a los demás, amando gratuitamente y buscando nada a cambio. Cuanto más experimentamos nosotros mismos como amado por Dios, a pesar de nuestro pecado, más fácilmente podemos abrir nuestros corazones a los que nos rodean.


Respeto por la vida el domingo nos anima, como personas de fe, para traer la verdad esencial sobre la vida humana y la dignidad a los debates públicos para el beneficio del común bien y la fibra moral de nuestra sociedad. A veces estamos llamados a ser la voz en nombre de la verdad y la razón en el foro público. Podemos dar aún más eficaz testigo viviendo el don de la vida con alegría, extendiendo el amor de Dios a nuestros hermanos y hermanas, especialmente los más necesitados, y levantando nuestros corazones en acción de gracias a nuestro Dios bueno y misericordioso por el precioso don de la vida.

Join The Flock

Flock Note

Like Us!