Thursday September 19, 2019
4:25 am

Imagen maternal de la Iglesia – dando vida, alimentando a sus hijos

En nuestra profesión de fe en cada Misa dominical, decimos: "Creo en una, santa, católica y apostólica Iglesia." ¿Cómo entendemos la iglesia? Jesús, el Hijo eterno del Padre, asumió la humanidad para ser nuestro Salvador y Señor y nos llevará al Padre. Jesús, como la luz verdadera entra en el mundo, nos enseñó que Dios es, que estamos en la profundidad de nuestro ser, y el destino que Dios tiene para nosotros.


Jesús ha traído a la Iglesia como se estaba muriendo en la cruz cuando desde su corazón fluyó sangre y agua que simboliza el bautismo y la Eucaristía. Jesús continúa trayendo el amor y la misericordia del Padre a la gente de todos los tiempos a través de nosotros que nos convertimos en su cuerpo viviente a través del bautismo. Él otorga el Espíritu Santo sobre nosotros para empoderar a nosotros con regalos para continuar a su misión. Por lo tanto, podemos decir que la Iglesia es el Cuerpo de Cristo y templo del Espíritu Santo.


La Iglesia también es llamada el Sacramento de Salvación porque es el instrumento que Jesús usa para la salvación de todos. Asimismo, la Iglesia es llamada la novia de Cristo. Jesús amaba y entregó más hasta la muerte para ella. Él le ha purificado por su sangre. La Iglesia mayor también es llamada el pueblo de Dios, que como dijo San Pedro en su epístola se han convertido en "un linaje escogido, real sacerdocio, nación santa" (1 Pedro 2:9).


Porque la Iglesia es un misterio, ningún símbolo capta plenamente lo que Cristo desea de ella. Entre las imágenes que del Concilio Vaticano II usó para mejor comprender que la naturaleza de la Iglesia es el de "madre." La iglesia es nuestra madre en fe y en la vida sobrenatural. Papa Francisco elaboró en esta imagen, que dijo es uno de sus favoritos, en su discurso en la Plaza de San Pedro el 11 de septiembre.


Papa Francisco describió por primera vez la realidad humana de la maternidad: "Primero y ante todo, una madre da la vida, ella lleva a su niño en el vientre durante nueve meses y luego introduce su hijo a la vida – genera su hijo. La Iglesia hace asimismo: nos genera en la fe, por la obra del Espíritu Santo ... un cristiano no es una isla! No somos cristianos solos y por nuestros propios esfuerzos, sino más bien la fe es un don de Dios que se dan en y a través de la Iglesia. La Iglesia nos da la vida en el bautismo: es decir, el momento en que nos permite nacer como hijos de Dios, es el momento en el que nos da vida en Dios, en el cual nos genera como madre. Esto es un acto interno y vital. Uno no pertenece a la Iglesia de la misma manera como uno pertenece a una sociedad, un equipo o cualquier otra organización. Es un vínculo viviente, así que uno tiene con su madre. La Iglesia es verdaderamente la madre de todos los cristianos."


Papa Francisco continuó: "Una madre no se limita a dar la vida, pero prefiero con mucho cuidado ayuda a sus hijos a crecer; ella les da leche, ella les nutre, ella les muestra el camino de la vida, ella les acompaña, también sabe cómo corregirlos, para perdonar, para entender. Ella sabe cómo estar cerca de ellos en momentos de enfermedad y sufrimiento. En definitiva, una buena madre ayuda a sus hijos a salir de sí mismos, no para quedarse cómodamente escondido bajo el ala materno.


"La Iglesia, como una buena madre, hace lo mismo: ella acompaña nuestro crecimiento por transmitir a nosotros la Palabra de Dios, que es una luz que ilumina el camino de la vida cristiana. Ella nos alimenta con la Eucaristía. Ella nos trae el perdón de Dios mediante el sacramento de la penitencia. Ella nos apoya en tiempos de la enfermedad a través de la unción de los enfermos. La Iglesia nos acompaña en toda nuestra vida."


Papa Francisco concluyó: "la Iglesia no es algo aparte de nosotros. Sino que es el cuerpo entero de creyentes: yo, tú, todos somos parte de la Iglesia. Somos toda la iglesia. Si dices que crees en Dios pero no crees en la Iglesia, dices que no crees en ti mismo, que es una contradicción. Somos toda la Iglesia: desde el niño recientemente bautizado a los obispos, el papa. Somos toda la iglesia. Todos somos iguales ante los ojos de Dios. Todos estamos llamados a colaborar en el nacimiento de la fe en nuevos cristianos. Todos estamos llamados a ser educadores en la fe, para proclamar el Evangelio. Todos participamos en la maternidad de la Iglesia para que la luz de Cristo puede iluminar los confines de la tierra."


Papa Francisco estaba haciendo el punto de que somos todos los bautizados y confirmados miembros del Cuerpo de Cristo para la misión. Cada uno de nosotros tiene el privilegio de vivir en la vida y el amor de Dios, pero también nos dio la responsabilidad de compartir la vida y el amor de Dios con los demás. Hacemos esto no por nuestra propia cuenta, pero con el poder y los dones del Espíritu Santo. Como dice el himno muy hermoso: "Somos un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo, y que no estamos solos."

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