Adviento: Jesús nos llama a trabajar por venir completo del Reino de Dios

Este fin de semana comenzamos un nuevo año de la Iglesia con el tiempo de Adviento. Adviento es un tiempo de gracia para preparar con alegría y esperanza para la celebración del nacimiento de nuestro Salvador y la segunda venida de Cristo al final de los tiempos. Nos preparamos para estos grandes eventos con serenidad y paz debido a nuestra conciencia profunda que nunca estamos solos. El Señor ya habita dentro de nosotros. El Señor nos acompaña a lo largo de este viaje de la vida.


Durante las primeras semanas de Adviento, la Iglesia nos invita a reflexionar sobre la venida de Cristo al final de la historia para establecer definitivamente el Reino universal de Dios: "Venga tu reino". Las lecturas de las escrituras este fin de semana apuntan a la victoria definitiva de Dios sobre todo mal. En la primera lectura, Isaías señala con nostalgia a tal fin de los tiempos: "en días venideros, la montaña de la casa del Señor será establecida como la montaña más alta y levantada por encima de las colinas. Todas las naciones deberán transmitir hacia él; muchos pueblos deberán venir y decir: 'venga, nos dejan escalar la montaña de Jehová, a la casa del Dios de Jacob.'"

 

En un mundo fragmentado por todo tipo de divisiones, estaremos finalmente unidos en reconocimiento de los caminos de Dios"," sus "caminos", como el único camino hacia la verdadera felicidad, su "instrucción" y "palabra" como verdad absoluta.


Isaías más anhela el día cuando: "se ganarán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces; una nación no levantará la espada contra el otro, ni se entrenará para la guerra otra vez. ¡O casa de Jacob, ven, nos deje caminar en la luz del Señor!" Como discípulos de Jesús y los niños de la "luz," somos empujados a utilizar nuestros dones y talentos para trabajar hacia esta visión de paz durante nuestra peregrinación en la tierra.


En evangelio del este fin de semana, Jesús nos ordena "permaneczan despiertos...Debemos estar preparado, para en una hora no esperas, el Hijo del Hombre vendrá."


En nuestra lectura de la carta de San Pablo a los romanos, Pablo nos recuerda que "nuestra salvación está más cerca que cuando creímos...Tirermos luego de las obras de las tinieblas y nos pongamos la armadura de luz... pongamos en el Señor Jesucristo."


El Señor nos está llamando a través de estas lecturas de las Escrituras para empujar más allá de nuestros intereses estrechos y trabajar para el entendimiento y la paz con los demás y con los extraños, a trabajar para la venida completa del Reino de Dios. Adviento es un tiempo para volver a orientar nuestras vidas personales, para convertir nuestras vidas más consciente y directamente a Dios y el Reino de Dios.


Nos preparamos para la venida de Cristo en gloria al final de los tiempos para juzgar a los vivos y los muertos, lo mejor de todo, es por el afilado de nuestra conciencia que Jesús está con nosotros, Emmanuel (Dios con nosotros). Jesús es quien trae Dios a nosotros y nosotros a Dios. Es el único que sufrió, murió y se levantó por amor por cada uno de nosotros y por nuestra salvación. Es nuestra esperanza.


Jesús desea un hogar en nuestro corazón donde está una fuente constante para nosotros de paz, consuelo, mansedumbre, coraje, serenidad y alegría. Él nos lleva al Padre por los dones de su Espíritu Santo. Él nos permite reconocer la presencia de Dios, no sólo en la misa y los sacramentos, sino también en nuestros hermanos y hermanas que tienen unos necesitados.


Durante el Adviento, nos preparamos para la venida de Cristo al final de los tiempos para juzgar a los vivos y los muertos, y nos preparamos para celebrar su primera venida en Navidad por afilar nuestra conciencia todos los días de su presencia misericordiosa a nosotros aquí y ahora.


Secularismo nos tendría vivir nuestras vidas independientemente de Dios. Por otro lado, la Iglesia durante estos días de Adviento nos alienta en las palabras de San Pablo en nuestra segunda lectura hoy "póngase al Señor Jesucristo" y enfrentar nuestros desafíos diarios con serenidad y alegría porque en él todas las cosas son posibles. Como dijo Santa Teresa de Ávila: "Que no molestar, no dejen que nada te espante, quien carece de Dios no falta nada."