Saturday May 25, 2019
5:18 pm

¡Buenas noticias de gran gozo!

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

 

En el Antiguo Testamento, Dios se revela como un Dios que ama y se preocupa por su gente, un Dios que permanece con su gente y nunca se fatiga de perdonarlos.
El profeta Sofonías éste retrató maravillosamente: "El Señor, su Dios, es en su seno, un guerrero que tle da la victoria; Se regocijará sobre usted con alegría, él le renovará en su amor, se exaltará sobre ud. con cánticos ruidosos, como en un día de fiesta"(3:17).


En la plenitud de los tiempos, Dios reveló su amor infinito para cada uno de nosotros cuando envió a su Hijo unigénito al mundo para que tengamos la plenitud de vida a través de él. La Navidad es la fiesta del amor divino. Él que fue engendrado por el Padre antes de todas las edades, nace de la Virgen María en el humilde establo de Belén para que podamos saber la profundidad del amor de Dios para nosotros.


Celebramos este gran misterio del amor de Dios en himnos y oraciones en la Misa de Navidad. En el espíritu de los pastores y los Reyes Magos, adoramos la palabra-hecha-carne con corazones alegres. Dejamos que Dios nos traiga más allá de nosotros mismos para expresar la plena verdad de quiénes somos en lo más profundo de nuestro ser.


Sin embargo, nuestra alegría no termina con la Navidad porque Jesús, quien es amor encarnado, sufrió, murió y resucitó que podamos compartir su vida y vivir en su amor cada día de nuestra vida. Nos convertimos en su vida corporal y templos de su Espíritu Santo en el bautismo. Él desea que nosotros permanemos en su amor viviente cada día. Nos convertimos en más profundamente conscientes de su presencia autosostenible en nosotros y a nosotros cuando rezamos en el silencio de nuestros corazones o con otros en nuestras casas, cuando nos unimos a la comunidad de fe en el más grande de todas las oraciones, la misa, cuando hacemos buenas obras: visitar a los enfermos, ayudar a los pobres, expresar bondad y compasión a los demás, cuando nos movemos más allá de nosotros mismos para ayudar a quienes necesitan amor, ánimo, un oído escuchando, una mano de ayuda.


Como profundizamos nuestra conciencia del amor de Jesús y presencia para nosotros, nos menos ser abrumados por los desafíos de la vida cotidiana, menos encarcelado por ensimismamiento, más liberado del egoísmo estrecho. Entendemos que la vida crece por ser regalado.


Como celebramos la fiesta de Navidad, recordamos que Dios escogió para ser uno de nosotros para acompañarnos en nuestra peregrinación por la vida. La gracia de nuestra celebración de la Navidad puede ser la realización de que Dios nos ama infinitamente y permanece con nosotros siempre que nosotros podríamos compartir su amor tierno, misericordioso y amor de salvación con los demás. Es, en efecto, en compartir con alegría el amor de Dios que lo experimentamos en más abundancia.


¡Un bendito y feliz Navidad y Año Nuevo a todos!

 

Sinceramente suyo en Jesús, Nuestro Señor y Salvador,
La Mayoría Reverendo Dale J. Melczek
Obispo de Gary

Join The Flock

Flock Note

Like Us!