Thursday July 18, 2019
5:08 am

Gran riqueza en la pobreza – confianza ilimitada de Jesús en el Padre

Nuestro llamado toda la vida como discípulos de Jesús se expresa en las palabras de "Godspell": "Verte más claramente, seguirte más de cerca y más te amo." Encontré la reflexión pre-Cuaresmal del Papa Francisco muy útil en este sentido. Papa Francisco basa sus reflexiones sobre la segunda carta de San Pablo a los Corintios, capítulo 8, versículo 9: "Porque tú sabes la ley de gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por su amor se hizo pobre aunque era rico, para que por su pobreza podrías volverte rico."


Cristo, el hijo eterno de Dios, era uno con el Padre en poder y gloria. Sin embargo, psuo a un lado su gloria y despojó a sí mismo. Cristo eligió convertirse en pobre, llegar a ser como nosotros en todas las cosas sino el pecado. Este es el misterio que contemplamos en la cuna cuando vemos al Hijo de Dios acostado en un pesebre y más tarde en la Cruz cuando el sacrificio de Jesús alcanza su culminación.


Por haciéndose pobre, Jesús no buscó la pobreza por su propio bien pero, como San Pablo dice, "que por su pobreza podría convertirse en rico." Jesús se hizo pobre por amor a nosotros. Papa Francisco señaló que el amor nos hace similares, que crea la igualdad y las paredes se descompone y elimina distancias. Dios eligió a convertirse en uno con nosotros. Nacido de la Virgen María a través del poder del Espíritu Santo, Jesús, el papa señala, trabajó con manos humanas, que con una mente humana, actuaba por elección humana y amó con un corazón humano. Debido a su gran amor por nosotros, Jesús no dudó en ofrecerse en sacrificio por nosotros, sus amados.


Papa Francisco comentó que Dios podría haber dejado salvación bajar del cielo como alguien que da limosna de su abundancia. En cambio, Jesús tomó la pobreza de nuestra experiencia humana a fin de que podamos participar en su divinidad. Jesús dio nuestra debilidad como una expresión de infinita misericordia de Dios para nosotros. Él tomó la carga de nuestros pecados sobre sí mismo. A través de la compasión, ternura y solidaridad de amor de Jesús, él nos liberó del pecado.


Papa Francisco describió que en la pobreza de Jesús encontramos un gran tesoro: "la riqueza de Jesús es el de su ilimitada confianza en Dios el Padre, su confianza constante, su deseo siempre y sólo para hacer la voluntad del padre y dar gloria al padre. Jesús es rico, dijo Papa Francis, de la misma manera como un niño que se siente amado por sus padres y que ama a sus padres, sin dudar de su amor y ternura por un instante. La riqueza de Jesús se encuentra en su ser el hijo; Su única relación con el Padre es la prerrogativa soberana de este Mesías quien es pobre."


Luego Papa Francisco explicó lo que quiso decir Jesús cuando nos pide que tomemos su "yugo que es fácil." Al hacerlo, Jesús nos pide "que se enriquece con su 'pobreza que es rica' y su 'riqueza que es pobre.' Nos pide que compartamos su espíritu fraternal y filial, para convertirse en hijos e hijas en él, hermanos y hermanas en el hermano primogénito." Como Jesús, podemos poner toda nuestra confianza en Dios, nuestro Padre amoroso y saber que podemos confiar con él.


En su oración, St. Teresa del Niño Jesús vio a Jesús que viene entre nosotros como un mendigo pobre pidiendo nuestro amor. Por nuestra parte, nos vemos como mendigos ante Dios y en nuestra oración nos encontramos con sed de Dios por nuestro amor con nuestra sed de su misericordia y amor. Esta experiencia, a su vez, nos mueve a compartir el amor de Dios con los demás en un profundo espíritu de alegría. Vemos el rostro de Cristo en aquellos que son pobres e indigentes.
Papa Francisco describió las personas que sufren la pobreza sin fe, apoyar o esperanza como viviendo en la miseria. Papa Francisco llama tal destitución de la pobreza. Distingue entre la destitución de material, moral y espiritual.


Papa Francisco describe a aquellos que viven en condiciones que se opone a la dignidad humana, aquellos que carecen de derechos básicos y necesidades como alimentos, agua, higiene, trabajo y educación como sufriendo miseria material. Hemos visto mucho de eso en Haití.


Papa Francisco describe a aquellos que viven con adicciones al alcohol, drogas, apuestas y pornografía, quienes ya no ven significado en la vida o las perspectivas para el futuro y aquellos que han perdido la esperanza como sufriendo una miseria moral.


Finalmente, aquellos que dan la espalda a Dios y rechazan su amor, que sienten que no necesitan a Dios porque pueden hacer por su cuenta, están sufriendo de miseria espiritual. Papa Francisco nos urge especialmente durante este tiempo de Cuaresma para imitar a Cristo, que se convirtieron en pobres y nos enriquece con su pobreza. Él nos urge a salir de nosotros mismos y más allá de nosotros mismos para anunciar el mensaje de Jesús de la misericordia y esperanza.


Papa Francisco recuerda qué emocionante es para experimentar la alegría de difundir las buenas noticias, de compartir el tesoro que nos ha encomendado por consolando a corazones rotos y ofreciendo esperanza a nuestros hermanos y hermanas que sufren de la oscuridad. Lo que se han hecho ricos a través de la pobreza de Cristo podamos traer el amor misericordioso de Cristo a nuestros hermanos y hermanas pobres.

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