Tuesday July 16, 2019
8:26 am

Devoción a María puede ayudarnos a mantener nuestro enfoque en tiempo de Adviento

     Durante el Adviento, la iglesia nos anima a reflexionar e invocar la intercesión de la Santísima Virgen María, que siempre nos apunta en la dirección de su Hijo, Jesús. ¿Bajo que título prefieres invocar la intercesión de Nuestra Señora? ¿Qué oración prefieres para honrar a Nuestra Señora e invocar su ayuda?

      El día después de su elección como papa, Papa Francisco, sin previo fanfarria ni noticia anticipada, viajó desde el Vaticano hasta la Basílica de Santa Maria Mayor para dedicar su papado a Nuestra Señora con su título "Salus Populo Romani" (Ayuda del Pueblo Romano). Papa Francisco busca su intercesión en el Santuario antes de cada uno de sus viajes al extranjero.

      Papa Francisco, como Papa Emérito Benedicto XVI y San Juan Pablo II, viaja hasta el centro de Roma a los pies de la Escalinata Española para ofrecer un ramo de rosas en el santuario dedicado a la Inmaculada Concepción de María el 8 de diciembre, la Fiesta de la Inmaculada Concepción.

      Beato Papa Pablo VI puso nuestros esfuerzos a la evangelización bajo el patrocinio de la Madre de Dios con el título "Estrella de la Evangelización." Beato Papa Pablo VI dio un título aún más importante a Maria hace 50 años este pasado 21 de noviembre en la conclusión de la tercera sesión del Concilio Vaticano II cuando proclamó a María "Madre de la Iglesia." También en esa ocasión, Beato Papa Pablo VI promulgó la Constitución Dogmática sobre la Iglesia y los Decretos sobre el Ecumenismo y los Ritos Orientales.

      San Juan Pablo II tenía una gran devoción a Nuestra Señora, especialmente por el Rosario. Atribuyó su recuperación de su intento de asesinato a María. Su título más preferido por Nuestra Señora fue Nuestra Señora de Czestochowa.

      Un título favorito utilizado por Papa Francisco en invocando a Maria es uno que descubrió en Alemania, "Nuestra Señora, Desatador de Nudos." Le gusta esta oración: "A través de su gracia, su intercesión y su ejemplo, líbranos de todo mal, Señora Nuestra y desata los nudos que nos impide estar unidos con Dios, para que, libre de pecado y el error, podemos encontrarlo en todas las cosas y que nuestros corazones puestos en él y podemos servirle siempre en nuestros hermanos y hermanas. Amén."

      Hasta donde puedo recordar, yo he invocado la Madre de Dios a través de la recitación diaria del Rosario, el Memorare y el Angelus. Estoy particularmente atento a la invocación de cada día durante la parte más solemne de la Santa Misa, la plegaria eucarística. Mientras me encanta honrar a María con varios títulos y varios himnos, el título de "Madre de la Iglesia" es mi favorito. Cuando fui nombrado para la Diócesis de Gary en agosto de 1992, me comprometí mi ministerio aquí a María, Madre de la Iglesia.

      Hemos sido bendecidos para celebrar dos fiestas marianas muy importantes esta semana: la Inmaculada Concepción el lunes, un día de precepto, y Nuestra Señora de Guadalupe el viernes.

      María es la patrona de los Estados Unidos bajo su título de la Inmaculada Concepción. Para prepararla a la morada de Dios, el Hijo, Dios preservó a Maria de la mancha del pecado de Adán por dejarla participar previamente en los méritos de la muerte y resurrección de Jesús. A través de la acción del Espíritu Santo, María era llena de gracia desde el momento de su concepción. Estaba completamente con y para Dios. María era lo que esperamos que al final de nuestro camino de fe. Reflexionamos sobre su prerrogativa única invocando la: "¡O, María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurren a ti."

      A petición de los obispos de América del norte y del sur, San Juan Pablo II había asignado a nuestra Señora de Guadalupe como patrona de todos nuestros países. Muchas de nuestras parroquias se preparan para la celebración de esta fiesta con un novenario completo.

      La Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe recuerda a las apariciones de María a los nativo converso, San Juan Diego, en el Cerro del Tepeyac en el valle de la Ciudad de México del 9-12 de diciembre de 1531. En muchas parroquias, apariciones de María a San Juan se actúan. En esas apariciones, Maria pidió a San Juan que diga al obispo para construir un santuario sagrado donde ella consolaria y ayudaria a todos aquellos que le buscaban. Como una señal para el obispo, la impronta de la Virgen celestial apareció en cabo de St. Juan y de él cayó flores fragantes.

      Usted puede recordar que Jesús estaba muriendo en la Cruz, le dio a su madre para todos nosotros cuando dijo al apóstol Juan: "He aquí a tu madre." En el aspecto de María a San Juan Diego, afirmó su deseo de acompañarnos como una madre cariñosa, compasiva en nuestro viaje a su Hijo. Con el Profeta del Adviento San Juan Bautista, María nos señala a Jesús. Ella le pide que aceptemos a su Hijo, el don de Dios, nuestro Padre, como nuestro Señor y Salvador.

      Que nuestra diaria devoción a María durante estas semanas de Adviento nos mantenga centrados en el verdadero propósito de Adviento – reconocer en nuestra propia pobreza y humildad que solo Jesús puede satisfacer los deseos más profundos de nuestros corazones.

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