Sunday May 26, 2019
6:01 am

A través del misterio pascual, abrazamos, en la fe, el movimiento de la muerte a la vida

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

 

      La vida es muy difícil la mayor parte del tiempo. 

      Decepciones y fracasos, tragedias y accidentes, enfermedad y muerte pueden abrumarnos en los momentos más inesperados, añadiendo un mayor nivel de dificultad para la lucha diaria para vivir nuestra fe, cumplir con nuestros compromisos, hacer bien nuestro trabajo y elevar nuestras familias con amor y valores. Podemos llegar a ser muy frustrado con Dios, otras personas y nosotros mismos, preguntando qué es el punto de toda esta complejidad.

      Cuando siento la pesadez de la carga humana, el Misterio Pascual me eleva! Simplemente se niega a dar respuestas a nuestras preguntas más profundas acerca del significado de la vida y la muerte, el misterio del sufrimiento y del mal, Dios entra en nuestro complicado, hermoso, difícil y alegre existencia, incluso hasta el punto de experimentar el rechazo, el odio, la crueldad y la muerte. 

      Cuando estamos tentados a levantar un puño al cielo y pedir a Dios: "¿Por qué?", la cruz de Jesucristo se perfila en el horizonte del corazón en todo su patetismo, de horror, de misericordia y de triunfo. Dios sufre con nosotros, tanto en las pequeñas heridas y la abrumadora de desamores, abriendo un camino para todos nosotros con el poder de la cruz que lleva a la resurrección.

      Como les dice Jesús a los discípulos de Emaús en la mañana de Pascua, su horrible crucifixión y nuestro propio sufrimiento inexplicable sentido sólo a través del prisma de la tumba vacía, a través de la luz, el amor y la vida que brotan del encuentro con Cristo resucitado.  

      Lo que ha muerto se puede vivir realmente de nuevo? Lo que estaba roto en la cruz del dolor del mundo jamás puede ser restaurado y sanado? Quizás, sólo cuando hemos llegado al final de nuestro camino de vida y nos sentemos con el Señor para partir el pan, todo tiene sentido. Vamos a mirar hacia atrás en la increíble trayectoria de nuestro camino humano y ver claramente por primera vez que los momentos más difíciles, las más difíciles experiencias, algo que rompió nuestros corazones fueron realmente los regalos de alguna manera que nos condujo a la fe, la confianza, la compasión y la humildad.

      La Pascua nos abre los ojos a la palpitante vida de Cristo resucitado, que impregna el cosmos y llena nuestros espíritus con percepcion, gracia, amor y paz. Vemos el misterio pascual, el movimiento de la muerte a la vida en las estaciones de la naturaleza, en el ritmo de nuestra vida, en nuestra práctica cuaresmal, en la fe que abrazamos.  

      Mi oración para usted es que este tiempo pascual sea un tiempo de renovación y de alegría, que se encuentren con Cristo resucitado en nuevas y emocionantes maneras, que el invierno de la muerte y del pecado de paso a una primavera del corazón. Iniciamos este camino cuaresmal, marcado con cenizas; terminamos, reunidos en torno al nuevo fuego pascual, un chirrido en la oscuridad.  

      De las senizas al fuego-no lo explica todo? 

 

Suyos en Cristo resucitado,

 

+ Donald J. Hying

 

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