Wednesday September 18, 2019
9:32 am

El derecho fundamental a la vida es el núcleo de nuestra ética social, nuestra constitución

Tal como se publicó en el Noroeste de Indiana católica en Octubre 16, 2016

 

       En el contexto de este año de la campaña presidencial muy polémica, he oído a muchas personas dicen que simplemente no van a votar. Mientras pueda simpatizar con la profunda frustración y rabia detrás de tal decisión, ciertamente me animo a todos a votar en las elecciones del próximo mes, como nos recuerda que muchas elecciones estatales y locales que también son importantes.

       Desde los albores de la Iglesia, los católicos siempre han procurado participar en el proceso político, a ser buenos ciudadanos y contribuir al bien común. No nos separamos de la sociedad, sino tratar de ser levadura del Evangelio y los valores humanos, a fin de construir una cultura de la vida y de la civilización del amor.

       La Iglesia nos invita a formar nuestras conciencias y, al abrazar la verdad y la bondad, mediante el estudio de las Escrituras y el Catecismo de la Iglesia Católica, para conocer los principios básicos de la Doctrina Social de la Iglesia Católica, a examinar los hechos de diferentes opciones políticas y sinceramente a rezar antes de la votación. Ofrezco esta breve reflexión, basada en "la formación de las conciencias de los fieles", la ciudadanía ha actualizado recientemente el documento publicado por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos como una guía para nosotros, los católicos como nosotros ir a las urnas.

       Cito el párrafo 20 en su totalidad: "La enseñanza de la Iglesia, está claro que un buen fin no justifica un medio inmoral. Como todos hemos de tratar de promover el bien común, por la defensa de la inviolabilidad de la santidad de la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, mediante la promoción de la libertad religiosa, por defender el matrimonio, alimentando a los hambrientos y viviendas para los sin techo, dando la bienvenida a los inmigrantes y proteger el medio ambiente, es importante reconocer que no todos los posibles cursos de acción son moralmente aceptables.

       "Tenemos la responsabilidad de discernir cuidadosamente que las políticas públicas son moralmente sólida. Los católicos pueden elegir diferentes formas de responder a los apremiantes problemas sociales, pero no podemos diferir en que tenemos la obligación moral de ayudar a construir un mundo más justo y pacífico a través de medios moralmente aceptables, de modo que los débiles y vulnerables estén protegidos y la dignidad y los derechos humanos son defendidos".

       El documento episcopal aplica las enseñanzas de la Iglesia Católica a las principales cuestiones de la parte II, destacando las amenazas fundamentales a la vida y a la dignidad humana. El aborto y la eutanasia representan la matanza directa de la vida humana en sus momentos más vulnerables y siempre deben ser rechazadas. Los obispos también condenar la clonación y la destrucción de embriones humanos, el suicidio asistido, el genocidio, la tortura, la pena capital y la selección directa de los no combatientes en la guerra o ataques terroristas. Este fundamental derecho a la vida es el núcleo de nuestra ética social y también está articulado en la Declaración de la independencia.

       La Iglesia trata de promover la paz entre las naciones a través de su enseñanza y la diplomacia. Los países tienen el derecho a defender la vida y la seguridad de sus ciudadanos, pero nunca se justifica en la iniciación de las hostilidades. La Iglesia ha planteado preocupaciones morales fundamentales acerca del uso preventivo de la fuerza militar, a la vez que honra la dedicación y el sacrificio de nuestras fuerzas armadas. Debemos trabajar para reducir la propagación de las armas nucleares, químicas y biológicas. Los obispos también apoyo a las políticas y acciones que protejan a los refugiados de la guerra y la violencia, y todas las personas que sufren persecución religiosa en todo el mundo.

       La Iglesia es un firme partidario del matrimonio y la vida familiar, abogando por políticas que apoyen la definición tradicional del matrimonio, así como prestar asistencia a las familias en su compromiso y responsabilidad en las áreas de impuestos, el divorcio, la inmigración y el bienestar. Salarios de vida debe permitir a los trabajadores mantener a sus familias con dignidad. Los niños, en particular, deben ser valorados, protegida y alimentada.

       Los obispos se oponen a anticonceptivos y aborto mandatos en los programas públicos y los planes de salud que ponen en peligro los derechos de conciencia. El documento también defiende la libertad religiosa como un valor fundamental de los derechos humanos y derecho constitucional, según el cual nadie puede ser obligado a violar su conciencia moral o creencias religiosas.

       La Iglesia abraza una opción preferencial por los pobres y por la justicia económica, pidiendo un orden social donde todos aquellos que pueden trabajar tienen la oportunidad de hacerlo con condiciones decentes de trabajo y salarios justos. El documento afirma el derecho de los trabajadores a organizarse, pero también defiende la libertad económica, la iniciativa y el derecho a la propiedad privada. La Iglesia llama a los programas sociales y políticas que reduzcan la pobreza y aumentar la autosuficiencia, erradicar el hambre y proporcionar una vivienda digna para todas las personas. Asequible y la atención de salud es un derecho humano fundamental.

       "Ciudadanía fiel" también aboga por políticas de inmigración que equilibrar la llamada evangélica a dar la bienvenida al extranjero con la necesidad de que las naciones a controlar sus fronteras y mantener el imperio de la ley. Los Obispos reafirman el derecho de los padres a proporcionar una educación de calidad para sus hijos, la necesidad de promover la justicia y poner fin a la violencia, para combatir la discriminación y el cuidado del medio ambiente. La solidaridad mundial, especialmente con los millones de personas que luchan por vivir en el mundo en desarrollo, es otra prioridad.

       Esta columna es un breve comentario sobre las cuestiones morales y sociales fundamentales esbozados en el documento episcopal. Yo escribo para alentar a todos ustedes a leer "la formación de las conciencias de los fieles la ciudadanía" en su totalidad antes de votar el próximo mes y que voten después de haber leído, estudiado y orado a lo largo de los muchos desafíos y problemas que enfrentamos como una nación, el mundo y la comunidad local.

       Lamentablemente, pocos, si es que alguno de los candidatos políticos abrazan la totalidad de esta visión moral coherente, según lo establecido en el documento de los obispos y de las enseñanzas de la Iglesia, estamos llamados a ejercer prudencia y discernimiento que nos pesan las plataformas de los partidos y las posiciones de los candidatos. La santidad de la vida humana en todas sus formas y desafíos, la dignidad de la persona humana y la necesidad de construir un mundo de amor, de justicia y de misericordia se sitúan en el corazón de la visión moral católica.

 

+Donald J. Hying

 

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