Wednesday September 18, 2019
9:32 am

Ver la Cuaresma como una oportunidad para vivir en mayor paz y reconciliación con los demás

 

Tal como se publicó en el Noroeste de Indiana Católico en Febrero 12, 2017

 

       Aunque la Cuaresma es de más de dos semanas, siempre me gusta pensar en el futuro y planificar lo que espero hacer durante esta temporada santa de oración, de penitencia y de servicio. El camino para comprender mejor la Cuaresma es para reflexionar sobre nuestra identidad bautismal en Cristo.

       En la liturgia de Pascua, renovaremos las promesas de nuestro bautismo, recibir la aspersión con el agua bendita y ser testigo de los nuevos miembros de la Iglesia de ser bautizados y confirmados.  En el bautismo, nos revestimos de Cristo, dejar atrás el pecado y abrazar la vida, en la verdad y en la misericordia del Evangelio. 

       Este proceso de conversión se lleva una vida de creciente en nuestra relación con el Señor, aprender a orar y a amar, y la superación de la debilidad y el egoísmo en nuestras vidas.  Cada año, la Iglesia nos da esta temporada santa de 40 días, reflejo de tiempos de Jesús en el desierto, para renovar nuestro compromiso de seguir a Cristo, como vamos a renovar las promesas de nuestro bautismo en la Pascua.

       Esta cuaresma, quiero profundizar en mi vida de oración, comenzando el día con tiempo sustantiva con el Señor. Mientras intento hacer esto ahora, pero necesito estar más centrado y coherente. Demasiado a menudo, estoy intentando colocar la oración en mi día en lugar de poner mi día en oración.  Si adoptamos la reflexión de la Biblia, el rosario, simple de tiempo tranquilo o un guía espiritual diario, todos necesitamos tiempo para la soledad y el silencio. 

       Como los años pasan volando, ansío la quietud y la paz más y más. Dios habla en tranquilidad y calma; mis lugares favoritos son delante del Santísimo Sacramento, una silla por delante de mi ventana, los bosques o la playa o incluso en mi coche. Si nuestra vida es un ruido constante, la actividad y la inquietud, Dios la suave, estable y atractivo obtiene voz ahogada. Habida cuenta de todo lo que ocurre en el mundo estos días, tenemos necesidad de la oración y la tranquilidad más que nunca.

       Esta cuaresma, quiero dar quejándose y criticando a la gente. Yo me considero bastante tolerante y paciente, pero como todos los demás en la raza humana, algunas cosas debajo de mi piel. En una radical honestidad, no tengo nada que quejarme - nunca.  Millones de personas en todo el mundo luchan por conseguir lo suficiente para comer, encontrar un trabajo, que sobreviven al cáncer, escapar del terrorismo o salvar su matrimonio. Cada día, la gente me pregunta a orar por alguien que está enfermo, atravesando dificultades emocionales o luchando con pensamientos suicidas. 

       En cambio, mi vida es tan bendecida, sencillo, alegre, lleno e incluso milagroso. Y, sin embargo, me encuentro quejándose (por lo menos interiormente) acerca de las cosas más ridículas a veces: conductores locos en la carretera, la duración de los semáforos, los pequeños fallos de otras personas, la necesidad de esperar en oficinas y almacenes para servicio o simplemente frustraciones diarias. 

       Fácilmente puede armar su propia lista de los retos que pruebe su paciencia y buen humor. Como dijo san Francisco de Sales, "Una onza de la paciencia en un momento de gran prueba vale más que una libra de paciencia cuando todo está bien".

       Por una complejidad de razones, vivimos en una cultura muy enojado ahora. La toxicidad en los medios de comunicación social, Road Rage, la volatilidad de nuestra política y el aumento de la violencia en todo el mundo a todos apuntan a una crisis espiritual en nuestra sociedad. En la autopista, en Internet, en el proceso político, la mayoría de que la toxicidad puede permanecer anónimo peligrosamente. Algunos no sienten la necesidad de asumir la responsabilidad de sus palabras y acciones destructivas. 

       Por otra parte, cuando elegimos para manejar el enojo y la frustración maduramente, entablar un diálogo donde podamos, morder nuestras lenguas contra destructivas quejándose y chismes maliciosos, estamos reduciendo el nivel de toxicidad en el mundo. La Cuaresma es un gran momento para vivir más en la paz y la reconciliación, siguiendo el patrón que siempre permanecieron arraigadas en el amor del Padre.

       Esta cuaresma, quiero a consumir menos, menos alimentos y bebidas - gastar menos dinero en mí, ordene mi armario y mi vida, regalar cosas que no necesito o uso, limpie los rincones de mi oficina y mi alma donde ha acumulado basura.

       Recientemente he leído un libro describiendo la sencillez de circulación - personas que han reducido su tamaño todo en sus vidas y han encontrado mayor felicidad, el cumplimiento y la paz sin enredos. En nuestra sociedad de consumo, nuestra cultura de "usar y tirar", como el Papa Francisco pone, la elección de vivir con menos, consumir menos, ser más conscientes del medio ambiente y el uso de los recursos naturales es una acción profética que nos libera para dar más tiempo, dinero y recursos a los pobres y a los que sufren. Quiero ser más generosos en el amor a aquellos en necesidad. Más Cristo; menos de mí.

        La Cuaresma es un buen momento para hacer un balance de nuestras vidas, suavemente corregir fallos habituales, la entrega de las actitudes negativas y abrazar la vida buena del Evangelio. El Señor nos llama al desierto del corazón donde podemos escuchar el susurro divino de Dios es infinita, apasionado e incondicional amor por nosotros. Esta cámara interna de la soledad y la paz es donde aprendemos la suficiencia de ese asombroso amor, Dios es más que suficiente para nosotros y siempre proveer abundantemente para todo lo que necesitamos si queremos sólo la confianza y la entrega.

       Me he sentado en el deathbeds de muchas personas que se preparan para abandonar este mundo y voy al Padre.  No ha dicho nunca, "Me dio mucho dinero a los pobres o dedicaban demasiado tiempo con mi familia."  Nadie, en ese momento de la verdad última, preguntado, "¿Por qué no pido tanto?" o "Lamento estar tan involucrados en la Iglesia". 

       En ese último momento, cuando la inminencia de la muerte muestra el significado interior de la vida de las profundidades, la gente instintivamente saben lo que importa y lo que no funciona. La Cuaresma nos ayuda a comprender y vivir esa sabiduría duramente ganada ahora.

 

       + Donald J. Hying

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