Sunday May 26, 2019
5:15 am

Considere qué deportes pueden enseñarnos acerca de la comunidad cristiana y la práctica de la fe

 

       Tal como se publicó en el Noroeste de Indiana Católico en Marzo 12, 2017

 

       Deportes han quedado en mi mente últimamente, como recientemente he asistido a la deportividad cenas anuales para equipos de baloncesto de la escuela secundaria en la región, así como la siempre animada juego de baloncesto entre Andrean y obispo Noll Escuelas Secundarias.  También me bendijo nuestro CYO oficinas en Merrillville y se reunió con Pablo Wengel y el personal, que hacen que nuestra diócesis eficaces los programas de deportes y diversión.

       Deportes participativa para niños y deportes profesionales para entretenimiento, ciertamente han crecido enormemente en importancia cultural en los Estados Unidos. Los niveles de dinero, tiempo y compromiso dado al deporte en las escuelas, los padres, los estudiantes y el público en general probablemente enano apenas alrededor de cualquier otro gasto.

       Sé que muchos padres pasan una parte considerable de su tiempo a impulsar a sus hijos a las prácticas y juegos y quedarme para asistir a competiciones, que suele durar todo el fin de semana. ¿Qué podemos aprender de este fenómeno?

       Practicar un deporte y jugar competitivamente en un equipo enseña muchas habilidades: trabajo en equipo, la disciplina, la dedicación, la humildad, la pertenencia, generosidad, perseverancia y el necesario arte de perder un juego con gracia y cortesía. El atletismo también obtener nuestros niños físicamente activo y jugando afuera, dos necesidades en el mundo virtual de las computadoras y los medios de comunicación social.

       Los deportes son positivo, saludable y segura actividades que construyen carácter acoplando a nuestra juventud en algo más grande que ellos mismos. Atletismo tienen mucho que enseñar.

       Cuando yo vivía en Wisconsin, a veces quisiera predicar la homilía durante las siguientes "sagrada" de la temporada de fútbol Packers.  Imagine que sólo habrá una misa en todo el estado de Wisconsin el próximo domingo, celebrado en el Lambeau Field en Green Bay. La temperatura exterior será de 30 grados, con un buen viento. La masa tendrá una duración de tres horas; va a pasar cuatro horas en el coche para ir y volver. Y, usted pondrá $100 en la cesta de recogida cuando se trata de alrededor. 

       Tendría que ir a misa?

       Este escenario humorístico siempre iba a hacer reír, pero también merece la pena que nos detengamos comunica varios mensajes. Puedo encontrar algunas semejanzas notables entre los grandes eventos deportivos y la liturgia religiosa. En tanto, un número significativo de personas se reúnen juntos, unidos, para participar en una actividad ritual llevada a cabo en la arena pública, que ofrece cierto nivel de comunidad, el significado, la Unión, la paz y la cohesión. 

       En tanto, la gente repetir la misma actividad una y otra vez, como la estructura esencial y reglas de cada liturgia y juego son las mismas. Tanto el culto religioso y jugar no son productivos en el sentido de que ninguna mercancía, nada práctico, en una manera mundana, es cumplido. 

       Una pregunta que desafía a cualquier congregación religiosa es la razón por la que un número creciente de personas en los Estados Unidos encontrar el ritual de deportes más dignos de su tiempo, dinero y pasión que los rituales de la religión.  Se podrían señalar, supongo, al elemento de entretenimiento, el aumento de la secularidad en nuestra cultura y el hecho de que viendo los deportes pone poca exigencia moral al observador, o cualquier número de factores, pero la pregunta sigue siendo un buen uno que debemos honestamente con tenazas.

       ¿Cómo hacemos para comprometer a nuestra gente y a la sociedad en general con la emocionante poder del Evangelio, el amor transformador de Cristo y la gracia de la comunidad cristiana, de modo que los desconecta de la Iglesia sería de al menos la mitad como comprometidos con la práctica de la fe, como pueden ser la búsqueda de deporte?   Un gran cómic imágenes dos sacerdotes sentados en un juego de pelota. Uno dice al otro, "no estoy realmente interesado en el béisbol, pero sólo quiero sentarme con un grupo de personas que están entusiasmados y apasionados por algo!"  

       Lo que si todo el mundo era tan entusiasmados de la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte como la victoria de los cachorros en la Serie Mundial? ¿Qué pasa si Misa dedicadas a nuestros jóvenes tanto como un torneo de voleibol o de fútbol? ¿Y si tenemos mucho dinero gastado alegremente sobre los pobres como lo hacemos en un Bulls?

       Por favor, no llegar a la conclusión de que estoy en contra de los deportes en cualquier forma, ya sea jugando o viendo la televisión. Disfruto de cada juego, yo voy a ser ser el hockey, el béisbol, el baloncesto o el fútbol. Creo que los deportes tienen mucho que enseñarnos sobre la vida y la formación del carácter. La actividad física que nos mantiene sanos en todos los sentidos - físicamente, mentalmente, emocionalmente y espiritualmente. 

       Tampoco me refiero a la culpa a nadie sobre la cantidad de tiempo y de dinero que pueden gastar en los deportes. Me pregunto qué la enorme popularidad de los deportes pueden enseñarnos acerca de la práctica de la fe y la edificación de la comunidad cristiana. 

       Mirando el futuro de nuestra diócesis a través de la lente del proceso sinodal, me pregunto cómo podríamos conseguir que más personas involucradas en el "juego?" ¿Qué podemos hacer mejor para crear un ambiente en el que más personas caen en amor con el Señor y encuentro que el sentido de comunión, de paz y de conexión pueden descubrir en un partido de fútbol? 

       La diversión es la feliz subproducto de una actividad que nos compromete plenamente en una manera profundamente satisfactoria y gozosa.  No tiene que sonar como la definición del discipulado en el Señor?

 

       + Donald J. Hying

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