Friday July 19, 2019
8:07 am

Iglesia es verdaderamente "Católica" cuando auténticas diferencias sirven para realzar la belleza del Cuerpo de Cristo

Tal como se publicó en el Noroeste de Indiana católico en Febrero 4, 2018

 

       Hoy vivimos en un inquietante el tribalismo de las polaridades. Conservador o liberal. Demócratas o Republicanos. Pobres o ricos. Los inmigrantes o nativos. Nosotros o ellos.

       Los dirigentes políticos han agravado estas tensiones a su propia ventaja percibida, a menudo la gente jugar unos contra otros en lugar de unificar nuestras diversidades en un todo armonioso. El respeto por la diferencia de religión, color de piel, origen étnico, situación económica, opinión política, los valores morales y de todos los diferentes rasgos que caracterizan nuestra humanidad parecen ser cada vez más la oferta.

       Esta mentalidad  “y/o” se ha infiltrado en la Iglesia de alguna manera. Conservador o liberal. La justicia social o la espiritualidad tradicional. Pro-vida cuestiones o problemas relacionados con la pobreza. La doctrina o la práctica pastoral. Rigidez o fluidez. Este mundo o en el próximo mundial. Sentencia o misericordia. Pueblo acogedor o desafiarlos.

       El error fundamental de tales dualidades es la presunción de que estas realidades son mutuamente excluyentes - opuestos el uno al otro - que uno debe hacer una elección y bajar en uno u otro lado. La hermosa tradición orgánica del Catolicismo simplemente elige eludir esas falsas dicotomías abrazando una integración sana, y es lo que deberíamos hacer.

       Si el mundo quiere obligar a nosotros y/o en una esquina, nos encontramos en la libertad de ambos/y la postura. La fe Católica abarca tanto de palabra y sacramento, tanto la divina y la humana, tanto un cordial abrazo de este mundo la bondad y la esperanza de un ojo en la santísima cosas a venir en el cielo. La fe engloba tanto una profunda vida interior y un celoso trabajo para transformar la injusticia, tanto el consuelo y el desafío de las palabras de Jesús, tanto la sentencia veraz sobre el pecado y la sorprendente oferta de misericordia, ambos en la verdad y en el amor.

       Celebración en tensión creativa dos realidades, que a primera vista puede parecer opuestas, permite a cada uno para apoyar y corregir los otros. Ese equilibrio nos impide la carena hacia un extremismo errónea que perjudica tanto a la práctica de la fe y la vida de las personas. Cada herejía o falsa enseñanza en la historia de la Iglesia, comete el error de levantar una determinada verdad de fe, sino en la negación del otro.

       Por ejemplo, el Monofisismo puesto tanto énfasis en la divinidad de Cristo que se les niega la plenitud de su humanidad. Quietism abrazó la necesidad absoluta a rendirse a la gracia de Dios, pero a expensas de nuestra necesaria la respuesta humana a la llamada a la santidad. En nuestro comentario social y político, en nuestro discurso público y conversaciones privadas, amplias generalizaciones daños conversación inteligente y matizada de conclusiones.

       ¿Cuántas veces hemos escuchado, "Todos los Demócratas piensan como…", o "Todos los Conservadores son…"? Tales juicios precipitados y aguadas nos permiten permanecer tranquilamente en nuestras conclusiones conocidas de antemano pero no nos ayudan a avanzar hacia una realización práctica del bien común, un florecimiento de la sociedad, basado en la verdad, el amor, la justicia, la paz y la compasión.

       Cómo fácil permanecer en nuestro pequeño grupo, lanzando púas en la proa a quienes no están de acuerdo con nosotros. Lo difícil, pero finalmente fructíferas, es la ardua labor de conocer gente y conversar con aquellos que son diferentes de nosotros, e incluso pueden ser opuestas a nosotros.

       Uno de los antiguos títulos para el Obispo de Roma, el Papa, es "Pontifex", en latín "puente-constructor." Desde los primeros siglos, los cristianos ven al Papa como el punto de comunión y unidad, el sucesor de Pedro, quien dirigió la Iglesia universal mientras que atiende a las necesidades de las comunidades locales.

       Nuestro país, la Iglesia y el mundo de hoy necesita más pontifexes, líderes que literalmente puede colmar las lagunas de la división que hieren y dividirnos. En nuestras familias, barrios, escuelas, lugares de trabajo y en las parroquias, ¿cómo cada uno de nosotros verdaderamente participar en esta importante tarea de unificación, el fortalecimiento y la edificación de nuestros hermanos y hermanas?

       Fue la primera Iglesia que, a veces, tratan de exaltar, siempre armoniosa, pacífica y libre de estrés? ¡No! Una rápida lectura de los Hechos de los Apóstoles y las cartas de Pablo revela profundas diferencias de opinión en cuanto a la circuncisión, el bautismo, la autoridad y liderazgo. Algunas de las herejías, como el Arrianismo, divide la Iglesia durante décadas en un caos de la discordia, el exilio e incluso la violencia.

       Los héroes espirituales de aquellos tiempos difíciles son los líderes que estaba firmemente basada en la verdad de Jesucristo y su Evangelio de salvación y eran capaces de hablar y actuar con amor, compasión y valentía, comprometidos con todos en un sincero deseo para el bien del pueblo de Dios.

       Lo impresionante es la docilidad de Simón Pedro, que acepta la autoridad de Pablo y de su enseñanza con respecto a los Gentiles. Cómo inspirar es Atanasio, que permanecieron fieles a la fe durante la crisis, aunque el Arrianismo amó y perdonó a los que persiguieron a él.

       En una época de polaridades opuestas, podemos ser constructores de puentes que reúnen a las personas en torno a aquel que une, sana, perdona y nos ama? Abandonando el chisme, podemos modelar conversación sincera? Pasar por el tribalismo, podemos descubrir nuestra humanidad común? No toda persona querer las mismas cosas? No todos buscamos la alegría, la paz, es decir, amor y propósito?

       Todos queremos pertenecer a una gran misión, sabemos que nuestra vida importa y que ambos nos aman y son amados. La Iglesia es Católica, porque cuando estamos en el mejor de los casos, auténticos sólo diferencias realzar la belleza del Cuerpo de Cristo.

 

       + Donald J. Hying

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